Sin pasillos oscuros, ni puertas cerradas.
23 noviembre 2011
Ocultamos la mentira por miedo a que la verdad duela, pero las mentiras tienen patas cortas. Hasta llegué a mentirme yo misma, solo por el echo de marcarme una gran sonrisa, aunque no estaba destinada a estar sobre mi rostro. Pero la forcé y aquí estoy, mintiéndome y riendo un rato, hasta que se revele la verdad, la única y cruel verdad, es hora de comenzar a hacer mi vida, es un punto, y todavía no se si es aparte, o seguido, solo se que es un punto y hasta aqui llegamos, es lo que supongo.
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