Tengo mi propia forma de querer, es esa, la que puedo enseñar, y no sé querer de otra manera. Me asustan infinidad de cosas, pero intento superarlas a cada paso que doy, y nunca huir de ellas. No quiero ser peor o mejor que nadie, sólo quiero ser yo en un mundo de apariencias. No sé olvidar, y sé que hay cosas que no me serviría de nada intentar olvidar. Mantengo algún secreto escondido por miedo a que puedan romper su poder. Sé de sobra lo que puede y lo que no puede hacerme feliz, y casualmente, las cosas que lo consiguen, siempre me hacen llorar, pequeñas grandes cosas contradictorias, pero son esas cosas las que me hacen feliz. Creo en la magia que transmiten las personas, mantengo una pizca de esperanza en el presentimiento de que siempre acabará llegado algo bueno, porque siempre hay algo más allá, y siempre es esa la razón por la que vivo. Si quieres, podrás sentarte a hablar conmigo, pero de corazón a corazón.
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