14 marzo 2013

Sin pasillos oscuros, ni puertas cerradas.

Soy de las que nunca se da por vencida, por más de que me digan que no, lo sigo intentando hasta que me digan que sí. No pretendo que me entiendas, sólo que me escuches. No me gusta ser el perro de nadie, pero sin embargo lo hago. Cuando tengo que pedir perdón lo hago, pero sólo cuando creo que se lo merecen. Soy de las que por más de que se tropiece dos veces con la misma piedra, también va por la tercera, la cuarta y la quinta vez también, hasta darme cuenta de que el camino por el que iba no era el ideal. No me gusta que me vean llorar, pero a veces hay diferentes situaciones en las que me parece imposible poder aguantarme las lagrimas. No bajo los brazos en el primer intento, siempre la peleo hasta el final.

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