10 enero 2012

- No me salía la sonrisa, sentí que no era yo.
A veces las ganas se van. Pero siempre debes mantenerte sonriendo, así todos se preguntaran por dentro qué estas tramando.
¿Así funciona tu sonrisa?
Es una de las más espantosas y hábiles formas de ocultar el dolor.
¿Y si alguien, en lugar de sólo pensarlo, te preguntara por qué siempre estás sonriendo? ¿Qué le dirias?
Me reiría, y pensaría que posiblemente esa persona sea el amor de mi vida

No hay comentarios:

Publicar un comentario